Escándalo en el caso Loan: el quiebre de un testigo clave expone el sospechoso retraso de la policía y las huellas del horror

La declaración de Roque Noguera ante el tribunal provincial expone las irregularidades más profundas de las primeras horas de la desaparición de su primo, el pequeño Loan.
El testigo rompe el silencio y reconstruye la cronología exacta que da inicio a la pesadilla, cuando el 13 de junio de 2024 se encuentra arreglando un automóvil en la vivienda de su hermana, la sargento de policía Gabina Noguera.
Un mensaje telefónico de su esposa quiebra la tarde con la alerta de que el hijo de María Noguera se encuentra perdido en el campo tras un almuerzo, lo que motiva el traslado inmediato del testigo en motocicleta hacia el pueblo de 9 de Julio.
Roque Noguera arriba a la propiedad de la abuela Catalina a plena luz del día, aproximadamente a las 18:30 horas, donde encuentra a su prima María Noguera llorando desconsoladamente cerca de un árbol de timbó.

La madre de la víctima le asegura que el niño se perdió en la tapera de Caballero tras haber ido a buscar naranjas en compañía de los adultos, iniciando en ese instante un rastrillaje a pie que se extiende de forma ininterrumpida hasta las 2:00 de la madrugada en medio de la densa oscuridad del monte.
Durante esa primera tarde de desesperación, el testigo detecta la presencia de Laudelina Peña a unos 500 metros del naranjal, cerca de una alcantarilla en la entrada, manteniendo una conversación con un vecino apodado Chiche, esposo de María González.
El quiebre absoluto de la investigación se produce el viernes 14 de junio a las 14:00 horas, cuando Roque Noguera, en compañía de sus primos Antonio Noguera, Óscar Noguera y Virginio Noguera, localiza una serie de rastros humanos en el fango del campo de Diascópolo, tras haber cruzado el predio de Chamorro.
El hallazgo de las huellas descalzas, nítidas y de un tamaño compatible con las de un niño pequeño en el barro de una picada rodeada de monte alto, activa una desesperada búsqueda de señal telefónica por parte del civil Amado Méndez.
A pesar de la gravedad del descubrimiento, la comitiva civil permanece retenida en el lugar custodiando la escena durante una hora debido a la inacción de la fuerza policial.
El comisario Walter Maciel arriba al perímetro del hallazgo con un retraso de cuarenta minutos a una hora posterior al aviso formal, acompañado por cinco efectivos y un guía local de apellido Madariaga.
El jefe de la seccional toma fotografías de los rastros descalzos y ordena de forma inmediata a los civiles y al personal subalterno formar una hilera con una distancia de diez pasos entre cada integrante para avanzar hacia el frente.

La maniobra policial desarticula la preservación del lugar, dejando rezagados en el punto exacto de la evidencia únicamente al comisario Walter Maciel y al civil Amado Méndez.
Horas más tarde, el testigo descubre a través de los estados de la red social WhatsApp que en ese mismo sector de la picada la policía registra el hallazgo de un botín perteneciente al menor.
El testimonio de Roque Noguera expone un tenso cruce con las defensas técnicas al salir a la luz las contradicciones entre su declaración actual y el acta del 24 de julio de 2024 leída por la secretaria del tribunal, donde omitió detallar su presencia en el campo durante el primer día de la desaparición por una confusión en el interrogatorio inicial de Goya.
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