Ahí la tienen, la mujer perfecta, la esposa del año. Mírenla bien, señores accionistas, porque la … Ahí la tienen, la mujer perfecta, la esposa del año. Mírenla bien, señores accionistas, porque la mujer que duerme al lado de mi hermano, el gran Alejandro Ferrer, no es más que una casafortunas barata que se revuelca con el entrenador personal en su propia casa. Tengo las fotos, tengo las pruebas. Alejandro, abre los ojos. Te casaste con una basura. Esas fueron las palabras que Carla, mi cuñada, gritó desde el escenario durante la gala de beneficencia de la fundación Ferrer. En la pantalla gigante detrás de ella aparecieron fotos borrosas. Yo, Elena, supuestamente besando a un hombre musculoso en el jardín. Yo, supuestamente entrando a un hotel barato. Alejandro, mi esposo, el hombre que controlaba la mitad de las telecomunicaciones del país, se puso pálido. Soltó mi mano como si le quemara. me miró con una mezcla de dolor y furia que nunca había visto. Elena susurró, dime que es mentira. Carla sonreía desde el escenario. Pensó que había ganado.Read more