Author: vietanhhtv
El líquido rojo bajaba lentamente por su vestido blanco barato, empapando [carraspeo] la tela hasta llegar a su piel. No era sangre, aunque la herida que acababa de abrirse en su orgullo dolía mucho más. Era vino. Un cabernetiñón de $00 la botella, derramado a propósito, gota a gota sobre la cabeza de una mujer que solo intentaba servir un canapé. El silencio en el salón de baile era absoluto. 300 invitados de la élite más exclusiva miraban la escena con una mezcla de horror y diversión morbosa. Y en el centro de todo, con la copa vacía aún en la mano y una sonrisa de satisfacción cruel, estaba doña Bernarda, la matriarca de la familia más rica de la ciudad. ¡Ups!”, dijo Bernarda sin una pisca de arrepentimiento. Creo que mi mano se resbaló, pero mirándolo bien, ese vestido ya era un trapo sucio antes de que yo lo tocara. “Deberías agradecerme, querida. Ahora al menos huele a dinero. ” La mujer empapada, Laura bajó la cabeza. Temblaba.
El líquido rojo bajaba lentamente por su vestido blanco barato, empapando [carraspeo] la tela hasta llegar … El líquido rojo bajaba lentamente por su vestido blanco barato, empapando [carraspeo] la tela hasta llegar a su piel. No era sangre, aunque la herida que acababa de abrirse en su orgullo dolía mucho más. Era vino. Un cabernetiñón de $00 la botella, derramado a propósito, gota a gota sobre la cabeza de una mujer que solo intentaba servir un canapé. El silencio en el salón de baile era absoluto. 300 invitados de la élite más exclusiva miraban la escena con una mezcla de horror y diversión morbosa. Y en el centro de todo, con la copa vacía aún en la mano y una sonrisa de satisfacción cruel, estaba doña Bernarda, la matriarca de la familia más rica de la ciudad. ¡Ups!”, dijo Bernarda sin una pisca de arrepentimiento. Creo que mi mano se resbaló, pero mirándolo bien, ese vestido ya era un trapo sucio antes de que yo lo tocara. “Deberías agradecerme, querida. Ahora al menos huele a dinero. ” La mujer empapada, Laura bajó la cabeza. Temblaba.Read more