Sin dudarlo, te invito a que te quedes hoy porque vas a escuchar dos historias, dos historias de personas que no se conocen, que pasaron en lugares diferentes, pero que tienen como conexión lo paranormal, porque en ambos casos sucedieron cosas sin explicación.
Te dejo como siempre acá abajo el número donde puedes enviarme tu experiencia en formato audio y te invito, por supuesto, a suscribirte para que me ayudes a que el canal llegue a más personas todos los días.
Ahora sí, comenzamos.
Bienvenidos a este nuevo capítulo.
En el 2015 me pasó algo realmente increíble y que si bien en un principio, más bien en el momento, lo tomamos como una simple fantasía de nuestra hija, junto con mi esposa, quien estaba también presente, nos dimos cuenta que todo lo que pasó fue cierto e incluso tuvimos un posible nombre que representó a esta aparición y nos generó una fuerte incomodidad.
Sin entrar en demasiados detalles que puedan resultar un poco aburridos en la historia, en el 2015 fuimos al cementerio de la Chacarita.
Habíamos visitado solo algunas veces este campo santo y en esa oportunidad lo hicimos porque estábamos justamente cerca en un festival en la zona de colegiales y como teníamos tiempo fuimos con el fin de visitar la tumba de la abuela de Fabiana, mi esposa.
Actualmente no está más su tumba, pero en esos años aún la tenían en un nicho.
El único detalle importante a tener en cuenta es que estábamos aquella tarde con nuestra hija Candela.
En el 2015 tenía 8 años y esa fue su primera vez en un cementerio.
Quien no lo tomó con miedo, sino todo lo contrario, para ella fue más bien una aventura.
Sabía muy bien cuál es el propósito de un cementerio, pero nunca fue alguien impresionable por estas cuestiones.
Sus miedos pasaban por otro lado, más bien por los insectos realmente y en la actualidad no ha cambiado en absoluto.
Visitamos la tumba de la abuela y luego nos quedamos caminando un poco por adentro, recorriendo las partes más antiguas, algunas tumbas históricas y fue en ese lugar donde algo sumamente extraño pasó.
Nuestra hija iba delante nuestro corriendo de acá para allá, espiando adentro de los panteones.
Y fue en un momento cuando Cande se queda quieta mirando en una dirección, dice unas palabras que no escuchamos y luego saluda.
Después de esto sigue corriendo como si nada.
Nosotros nos quedamos mirando esta escena y al llegar al lugar nos damos cuenta que había saludado adentro de una bóveda que tenía la puerta abierta.
Y para quien se lo pregunte, tal vez es algo bastante normal que muchas bóvedas o mausoleos tengan las puertas abiertas.
Nos acercamos a este lugar y no solo no había nadie, sino que realmente era muy chica en sí la habitación, el recinto.
Pido disculpas, pero no sé cuál es el nombre específico y correcto.
Miré a mi esposa, sonreímos y seguimos caminando mientras comentamos que seguramente fue un juego de Cande y nada más.
Pero nos estábamos equivocando porque llamamos a Cande porque se estaba alejando bastante y cuando vino al lado nuestro le preguntamos a quién había saludado recién.
Lo que pasó fue realmente increíble, impensado y totalmente fuera de lógica.
Cande nos dijo mientras se reía que saludó al nene y mientras nos dijo esto señaló en dirección al mausoleo que para ese entonces había quedado más o menos a unos 20 25 m atrás nuestro.
Te imaginarás que nos dimos vuelta en el momento, sin esperar jamás, que efectivamente veríamos.
Y tal cual, Cande nos dijo a un nene.
Estaba paradito justo al lado de la puerta de esta tumba, vestido con una camisa blanca y un pantaloncito oscuro, gris o negro tal vez.
Su pelo era un tanto pelirrojo y su tez era muy blanca.
Los estaba mirando con una sonrisa.
Parecía feliz.
Y cuando Candy lo saludó, como lo había hecho antes, este nene se metió dentro de la bóveda.
Candy salió corriendo en esa dirección.
Yo fui detrás de ella y mi esposa se quedó parada sin saber qué hacer.
Cuando mi hija llegó a la puerta de la bóveda, se estaba riendo y mientras lo hacía comenzó a entrar, pero se paró en seco porque mi esposa le pegó un grito tremendo diciéndole que ni se le ocurra entrar ahí.
Ella se quedó inmóvil mirando para dentro y así se quedó quieta hasta que llegué al lado de ella.
Cuando llegué, miré hacia dentro de la bóveda y puedo jurarte por mi familia que ahí no había nadie.
Y como lo dije antes, tampoco había un lugar donde poder esconderse.
Había dos cajones de adultos colocados en uno de los costados y en la parte superior había tres o cuatro urnitas de cenizas, imagino, y un cajón más, pero en este caso era más chico, lo que indicaba que se trataba seguramente de un menor.
En el piso había una puerta de rejilla.
Muchas de estas bóvedas tienen un subsuelo, pero tenía candado, así que por ahí no pudo esconderse.
Así que estoy seguro que aquella tarde vimos el fantasma posiblemente de ese nene, de quien fue depositado ahí, quién sabe cuándo.
El apellido lo supimos porque la propia edificación lo tenía en la parte superior, justo arriba de la puerta, pero no logramos encontrar el nombre de este nene.
En ese momento decidimos salir del cementerio, comprar unas flores y volvimos a la misma tumba a dejarle unas flores a este nene.
Después no fuimos.
Algo realmente único e impresionante fue que nuestra hija al retirarnos después de dejar las flores dijo que seguramente el nene estaba escondido y que su nombre era Martín.
¿De dónde sacó este nombre? No lo sé.
Cada uno puede dar su propia opinión, pero ella simplemente cuando se lo preguntamos dijo que lo sabía y nada más.
Esto fue en el 2015, cerca de las 4 de la tarde en el mes de septiembre.
También quiero comentar que en nuestra familia jamás se dieron cosas paranormales y nuestra hija puntualmente tampoco manifestó ver o sentir algo que nos llame la atención.
Lo digo porque muchos al saber sobre esta historia nos dijeron que podría ser medium, ya que el primer contacto fue con ella y también porque supo de alguna forma muy misteriosa su nombre.
Nosotros creemos que no y que simplemente todo fue una simple casualidad.
Cruzándonos con este niño, con su energía.
su fantasma en el medio del cementerio de la chacarita.
Mi nombre es Norberto y esto que vas a escuchar me pasó en mi adolescencia cuando estaba haciendo unos trabajos en una casa en la zona de Quilmes.
En aquel momento yo era de Verasategui y me tomaba el colectivo todos los días en el camino general Belgrano y Sevilla y después de un rato me bajaba en Kilmes a unas cuatro cuadras de donde estaba haciendo estos trabajos.
Estaba esperando el colectivo ahí.
en cambio Gerbero y Sevilla, donde yo te digo esperando el 159, la L azul.
Bueno, venía siempre, venía lleno en esos momentos había mucho trabajo y venía lleno.
Bueno, y en ese momento los chóeres decían que se corran todos para el fondo, todo para el fondo porque bueno, para meter cada vez más gente.
Bueno, yo me corrí para el fondo de todo y en el asiento largo de atrás eh veo una persona que estaba de saco corbata, camisa blanca y una tipo va boinita, una cosa así, y se desocupa el asiento de al lado de él y yo agarro, ¿Viste? en el intern que se que se desocupó.
Me me senté solo un instante después de que me senté, este hombre que tenía mi costado gira la cabeza y me saluda preguntándome cómo andaba.
Todo lo hizo con una sonrisa mediante.
Yo le respondí que andaba bien, pero intenté no darle atención porque no lo conocía y tampoco tenía ganas de andar hablando con cualquiera.
Te hago una pregunta, me dice, “¿Cómo está tu mamá, la negra?”, me dice, “Bien.
” “¿Y tu papá el Goyo?” Bien, le digo, [carraspeo] y me había sorprendido a mí porque ya conocía a mi mamá, a mi papá.
me dice, “¿Sabes que tengo unas ganas de verlo a al chiquito, el hermano de mi finada mamá que ya son todos fallecidos los que yo te estoy nombrando, mi tía Choli, también fallecida, mi tío Omar, mi tío eh Tito, bueno, gente que prácticamente mi tía Ema, mi abuela, mi tío Mario, pero eh me causó me causó impresión primero porque me preguntaba muchas cosas y me miraba muy fijo y después digo, bueno, debe ser algún familiar.
Y yo trabajé con tu papá el Goyo en la cervecería Kilme, me dijo.
Con tu abuelo el chino me dijo, ¿viste? Y vos sabes que yo me quedé, digo, ¿cómo con mi abuelo el chino? ¿Viste? Y a mi papá y todo.
Claro, mi papá había trabajado en la cervecería Kim.
Yo mientras lo escuchaba intentaba saber cómo fue posible que conozca también a mi abuelo, porque incluso no parecía un tipo tan grande.
Pero bueno, insisto con lo mismo, no tenía muchas ganas de hablar, no lo conocía y tampoco me interesaba hacerlo, aunque sus palabras sí que me estaban llamando la atención porque conocía prácticamente a todos en mi familia y yo que lo recordase en ese momento no lo había visto nunca.
Este hombre habló durante un rato largo y noté algo extraño.
Las personas que estaban en el colectivo cerca nuestro ni lo miraban, a pesar que estaba hablando, según mi parecer, a un buen volumen.
Lo miré varias veces intentando saber si alguna otra vez lo había visto en algún lado, pero no.
Efectivamente no lo conocía.
Y fue sorpresivo que él mismo se interrumpe, mira hacia afuera, luego a mí y me dice que la próxima parada era la mía.
¿Cómo sabía esto? Porque yo no se lo dije, pero estaba en lo cierto porque ya tenía que bajarme.
No hablé prácticamente una palabra y este tipo me dijo antes que me baje que le mandaba muchos saludos a mis tíos, a varios familiares que nombró en el momento y también a mi mamá diciéndome que era una gran mujer y que la cuide mucho junto a mi viejo.
Me saludó agitando la mano.
Estaba sonriendo y nunca más lo vi.
Y si bien me quedé pensando en lo extraño que fue todo esto, no imaginé jamás que este encuentro tendría una connotación sobrenatural.
Fue realmente una sorpresa para mí y también para mi vieja.
Cuando volví a mi casa por la tarde le conté a mi mamá sobre este hombre.
No lo dije hasta ahora, pero me habías dicho que se llamaba Eleloy.
Fue un nombre único.
Nunca conocí otra persona con ese nombre y jamás lo voy a olvidar.
Cuando mi vieja escuchó lo que me había pasado, su primera reacción fue de intriga porque no tenía la menor idea de quién se trataba.
Pero cuando escuchó el nombre, ese curioso nombre fue que su cara cambió por completo.
Digo, “Pero, ¿qué te pasa? ¿Por qué llora? ¿Cómo era? Así, así, así, así.
” Y estaba vestido así, así, así y así.
Me dice, “El era mi primo y lo mataron.
” Me dijo, “Lo mataron en un pleito cuando salió de trabajar con uno de los obreros de la del lugar donde trabajaba él.
” Mira, yo te puedo asegurar, pero me encanta contarte esto porque sé que lo tomas todo con una cosa muy seria, muy responsable, pero yo te lo puedo asegurar que esto lo que me pasó a mí es increíble.
Esa tarde mi vieja lloró desconsoladamente y me contó que su muerte había sido aproximadamente hacía 25 años atrás en ese momento.
Por supuesto, nunca voy a olvidar ese viaje, ese nombre, esa cara, su expresión, su tranquilidad y fundamentalmente cómo fue que pasó todo.
Aunque la pregunta es, ¿por qué? Y se me ocurre pensar que tal vez el Eloi, desde su muerte, la cual fue traumática e inesperada, estuvo en ese misterioso punto medio donde muchas almas quedan hasta que su tiempo llegó y su momento de seguir adelante fue ese día.
Pero no lo hizo sin antes despedirse de sus seres queridos a través mío y de la forma más inesperada.
Amigos, muchas gracias por llegar al final.
Los cementerios son lugares donde nacen historias y esto no llama mucho la atención, pero tantas otras como en el caso de Norberto se dan en plena calle con gente alrededor entre el ruido donde jamás uno espera sentir algo paranormal.
Por eso vos quizás puedas tener tu propia historia si caminas con la debida atención observando lo que no puede verse.
Nos vemos en unos días.
Gracias por haberme acompañado una vez más y ahora sí les mando un fuerte abrazo a todos.
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