El montaje del botín en el barro y las llamadas secretas que hunden al comisario en el caso Loan

El juicio penal por la desaparición de Loan, el niño de seis años perdido en la localidad de 9 de Julio, Corrientes, expone una estructura de falsedades, desvíos y pruebas plantadas que involucra de forma directa a la propia familia y a la cúpula policial local.
Lidia Noguera, tía del menor, declara ante el tribunal y expone las irregularidades detrás del hallazgo del calzado del niño, una pieza que los fiscales califican formalmente como un montaje planificado para desviar la investigación.
“Llamé por teléfono a mi hermana. Llamé por teléfono a mi hermana que me comunicó con la Laudelina Peña. Le dije que era raro porque nosotros habíamos pasado por ese lugar por la mañana y no vimos absolutamente nada y ella me respondió que estaba enterrado en el barro”.
La versión del hallazgo fortuito queda destruida por los registros de los teléfonos celulares de la propia Laudelina Peña, el comisario Walter Maciel, la prima Macarena Peña y un oficial de apellido Alegre.
El análisis tecnológico demuestra que el 14 de junio, entre las 15:42 y las 16:23 horas, se toman múltiples fotografías en la escena donde se simula encontrar el botín.
Los fiscales confirman que en ese perímetro exacto operan de forma conjunta Macarena Peña, el comisario Walter Maciel y un civil de apellido Méndez, identificado como un amigo íntimo del jefe policial.
La maniobra busca forzar la hipótesis de que el niño se desorientó solo y que su calzado quedó atrapado en el lodo, una teoría que la ministra de seguridad Patricia Bullrich convalida de forma insólita al sugerir que el menor fue devorado por animales de la zona.
La declaración de Diego Peña sepulta la coartada del accidente al ratificar ante el tribunal que el camino hacia el Naranjal es limpio, con perfecta visibilidad a la distancia, y confirma que su esposa le envía un mensaje de texto con una falsa alarma afirmando con alegría que el niño ya apareció sano y salvó.
La sospecha de una entrega o rapto se consolida con el testimonio sobre las primeras horas de la desaparición, cuando Diego Peña se encuentra en la comisaría junto a dos personas y escucha por la radio policial al comisario decir explícitamente a las dos de la mañana: “La encontramos. Está asustada”.
El avance del juicio complica de forma definitiva al matrimonio de Carlos Pérez y María Victoria Caillaba, cuyo vehículo y camioneta son señalados por los perros de rastro odorífico en una pericia científica que da positivo respecto al olor de Loan.
El comportamiento de los imputados tras la desaparición del menor incluye una ausencia inexplicable de una hora y media bajo la excusa de que se corta la luz en el barrio y deciden ir a ver un partido de fútbol de River, frenando su marcha unos segundos exactamente en la tapera antes de continuar.
La complicidad con la autoridad policial queda registrada el 19 de junio, cuando Carlos Pérez envía un audio de WhatsApp al comisario Walter Maciel expresando su temor a que los investigadores pasen una prenda de vestir del niño por los asientos de sus automóviles para implantar evidencia genética falsa.
La pericia informática sobre el teléfono celular de Carlos Pérez arroja el hallazgo más perturbador de la causa: un archivo transformado en sticker de WhatsApp que muestra a un niño de idénticas características físicas a Loan acostado sobre una mujer con un físico idéntico al de María Victoria Caillaba.
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