La desgarradora declaración de una madre quebrada ante la frialdad de los acusados en la audiencia por la desaparición de su hijo

La sala de audiencias judiciales se transformó en el escenario de un desgarrador y tenso reclamo cuando María, la madre de Loan, confrontó directamente a los principales detenidos por la desaparición del menor ocurrida el pasado 13 de junio.
La mujer revivió el doloroso momento en que increpó cara a cara a Laudelina y a Pérez, exigiéndoles respuestas sobre el paradero de su hijo, debido a que el niño estuvo en el auto de este último y la mujer fue quien plantó el botín en el terreno.
Lejos de mostrar remordimiento, los acusados reaccionaron con un evidente enojo ante el reclamo materno, al punto de que Laudelina abandonó el recinto para no escuchar la declaración de María, demostrando una absoluta frialdad hacia su propia sangre.
“Yo me fui, yo llegué hasta ahí para reclamar por mi hijo, que me diga dónde está mi hijo, qué pasó con Loan”, afirmó la mujer, quien se encuentra sumida en la desesperación al no tener respuestas concretas tras casi dos años y un mes de búsqueda incansable.
Durante el reencuentro en la audiencia penal, María observó con profunda indignación cómo Pérez, Caillaba, el comisario Maciel, Benítez, Ramírez y Chapi se mantuvieron con la cabeza levantada, conversando tranquilamente en parejas como si se tratara de una burla directa hacia el dolor de la familia.
Al ser interpelado por los gritos de la madre, Pérez miró fijamente a Laudelina y exclamó textualmente: “Yo no tengo nada que ver”, un gesto que delató una clara tensión interna entre los involucrados.
María descartó de manera tajante la hipótesis de un accidente automovilístico en la zona, explicando que el camino del naranjal es extremadamente angosto, con apenas dos huellas entre alambrados donde una camioneta avanza con dificultad, haciendo imposible que el niño cruzara corriendo a toda velocidad.
La madre detalló que Loan le tiene un profundo temor al monte y a las vacas, por lo que jamás habría salido solo de ese sector, poniendo bajo sospecha una fotografía tomada en el sendero por Laudelina y Camila, la cual sembró más dudas que certezas al mostrar un plano extraño detrás de unos platos y vasos.
La mujer denunció además una manipulación sistemática en los testimonios de los menores que asistieron al naranjal, afirmando que desde el primer día del hecho los niños debieron estar bajo el cuidado de un asistente social y no de sus padres o hermanos, quienes les enseñaron a callar la verdad.
La investigación penal se encuentra salpicada por severas irregularidades, incluyendo la sustracción inmediata del teléfono celular de María por parte del comisario Maciel, mientras que Macarena, Laudelina y Camila retuvieron sus dispositivos móviles en el campo durante quince días sin ningún tipo de control judicial.
En medio de las acusaciones cruzadas que intentaron desviar la atención incriminando a su otro hijo, Mariano, María defendió la crianza basada en el respeto que le transmitió su abuela y recordó con el alma destrozada las últimas palabras que su hijo le dirigió antes de desaparecer: “Nos vemos más tarde, mami”.
El drama familiar cobró una nueva víctima fatal luego de que la madre de María enfermara gravemente y quedara postrada al enterarse de la pérdida de su nieto, falleciendo hace tres meses a causa del sufrimiento, un doble dolor para la mujer que cerró su declaración afirmando que los captores no tienen corazón de personas, sino de animales.
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