El quiebre en el caso Loan: el testimonio del primo que expone sospechosas detenciones y el pánico de una menor de edad

La declaración de Diego Flores, conocido en el paraje Algarrobal como Huevo, desnudó las irregularidades cometidas por la policía de 9 de Julio tras la desaparición del pequeño Loan.
El testigo compareció ante el tribunal y ratificó bajo juramento que se enteró de la pérdida de su primo el 13 de junio de 2024 a las 15:00 horas, mediante un mensaje de texto que le envió su esposa, Camila Núñez, mientras él trabajaba en una obra en construcción en la ciudad de Goya.
Diego Flores se crió en la vivienda de su abuela Catalina y precisó que el naranjal se encuentra a una distancia de entre seis y siete minutos de caminata regular.
Señaló la existencia de la denominada tapera de Benítez, una edificación abandonada que se sitúa en línea recta unos mil metros más adelante del sector de los árboles frutales.
El testigo arribó al pueblo el viernes al mediodía y se integró de inmediato a las patrullas de búsqueda civiles, describiendo que la vegetación del monte se encontraba limpia en la parte baja debido al tránsito y pastoreo de los animales.
La tensión en la sala de audiencias aumentó cuando la fiscalía interrogó al testigo sobre el violento procedimiento mediante el cual la policía de Corrientes le sustrajo su teléfono celular.
Diego Flores relató que una brigada policial lo interceptó en la casa de la abuela Catalina el domingo 16 de junio, cerca de la medianoche, para trasladarlo por la fuerza hacia la seccional.
En la comisaría fue recibido por el comisario Walter Maciel y el jefe regional Báez, quienes le exigieron la entrega inmediata del dispositivo móvil.
El testigo entregó el aparato tras manifestar que no tenía nada que ocultar, pero los funcionarios completaron la incautación utilizando como supuestos testigos de actuación a los civiles Pica Rolón y Lisandro Duarte, aunque este último no fue incorporado formalmente en las actas debido a que no portaba su documento de identidad.
El celular jamás le fue devuelto a su propietario.
El testimonio adquirió un tono dramático al ventilarse las secuelas psicológicas sufridas por la hija menor de edad del testigo, de iniciales G. N., quien estuvo presente en el naranjal el día del hecho.
El padre confirmó que la niña presentaba un estado de terror absoluto y que, tras la partida de una fundación de abogados integrada por Elizabeth Cutiño, Alan Cañete y Cristian Etche, la menor comenzó a esconderse y a manifestar severas crisis de nerviosismo ante la aparición de cualquier automóvil desconocido por el temor persistente a ser secuestrada.
Durante el contrahecho, la abogada defensora Chiribín intentó desacreditar al testigo ventilando sus antecedentes penales y un arresto previo ordenado en el pasado por el comisario López.
La letrada confrontó al declarante con un encuentro ocurrido en una plaza pública con su madrina, Carmen Amarilla, donde supuestamente la menor de edad habría realizado una declaración comprometedora sobre un viaje en motocicleta con un adulto.
Diego Flores negó recordar dicho episodio y rechazó haber vendido el automóvil de un tío fallecido para saldar deudas, aclarando que la disposición del vehículo fue un pedido expreso de su abuela Catalina debido al dolor emocional que le causaba ver el rodado en el predio.
Disclaimer : This content may be created by AI for entertainment purposes. Any resemblance to real persons, events, or places is coincidental.