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💣 ESCÁNDALO: RIAL Y CANOSA VS. SUSANA GIMÉNEZ

La batalla por la corona: Cuando Susana Giménez enfrenta sus demonios del pasado y una nueva generación amenaza su legado
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En el mundo de la televisión argentina, donde los egos son monumentales y la historia es tanto arma como escudo, ha estallado una guerra mediática que expone las grietas profundas en la industria del entretenimiento. Jorge Rial, el veterano periodista que alguna vez fue cercano a Susana Giménez, ha decidido romper el silencio y lanzar una serie de acusaciones que van desde evasión fiscal hasta explotación de fondos de caridad. Su objetivo es claro: desmontar el mito de Susana Giménez, la “Diva de la televisión argentina”, y revelar la realidad detrás de la imagen cuidadosamente construida de una de las figuras más icónicas de la industria del espectáculo.

Todo comenzó de manera aparentemente trivial. Mientras algunos periodistas de entretenimiento compartían una fotografía de Susana Giménez en el estadio durante el Mundial de Fútbol, acompañada de la frase “Todos somos Susana”, Jorge Rial decidió que era el momento de responder. Su reacción fue explosiva y directa. En lugar de simplemente ignorar el comentario, Rial publicó un tuit que se convirtió rápidamente en tendencia: “No soy Susana. No evado impuestos, no abandono el país y no uso privilegios de discapacidad para beneficios vehiculares”. Con esa declaración, Rial abrió la puerta a una cascada de acusaciones que han sacudido a la industria.

Las acusaciones de Rial son específicas y documentadas. Primero, señala que Susana Giménez realizó un cambio de residencia legal a Uruguay en dos mil veintiuno, justo cuando el gobierno argentino implementó una nueva ley de impuesto a la riqueza dirigida a los ciudadanos más adinerados. El timing no fue coincidencia. Al cambiar su domicilio legal a Uruguay, Susana aparentemente logró evadir sus obligaciones fiscales en Argentina. Este es un movimiento que, aunque potencialmente legal en términos técnicos, levanta preguntas éticas sobre la responsabilidad de los ciudadanos ricos hacia el país que los hizo famosos.
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Pero las acusaciones no se detienen ahí. Rial también sacó a la luz un escándalo de hace años relacionado con la compra de un automóvil. Según el periodista, Susana compró un vehículo importado bajo el nombre de una persona con discapacidad para obtener exenciones fiscales. Posteriormente, el automóvil fue transferido a su uso personal. Cuando la situación fue descubierta, aparentemente un expresidente intervino para que se eliminaran los registros de investigación criminal. Este tipo de conexiones entre figuras públicas y autoridades políticas es exactamente el tipo de corrupción que erosiona la confianza pública en las instituciones.

Rial también trae a colación un escándalo de caridad que data de hace años. Según su relato, Susana se asoció con el sacerdote Grassi, quien posteriormente fue encarcelado por abuso sexual infantil, para crear un programa de televisión supuestamente benéfico. Sin embargo, la realidad aparentemente fue que el programa funcionaba como un mecanismo para desviar fondos de caridad hacia canales no transparentes. Es una acusación grave que toca el corazón de la integridad moral.

Rial también menciona una declaración particularmente controversial que Susana hizo en el pasado: “Quien mata debe morir”. Esta frase, pronunciada en un contexto donde Susana aparentemente estaba hablando sobre justicia capital, generó controversia en su momento y continúa siendo citada como evidencia de su falta de sensibilidad y su disposición a hacer declaraciones incendiarias.
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Lo que es particularmente revelador en el ataque de Rial es su descripción de la relación entre él y Susana como puramente transaccional. Rial fue el conductor del programa Gran Hermano Argentina, que alcanzó ratings extraordinarios de cincuenta puntos. Cuando Susana lo invitaba a su programa, no era por admiración o amistad genuina, sino porque sabía que su presencia traería audiencia. Rial describe a Susana como alguien que no tiene interés real en los participantes de sus programas, que simplemente los ve como herramientas para mantener su relevancia mediática.

La periodista Viviana Canosa se unió a Rial en su crítica, pero desde una perspectiva diferente. Canosa señala lo que ella ve como una injusticia fundamental: si cualquier otra celebridad cometiera una fracción de los supuestos errores de Susana, sería cancelada inmediatamente. Sin embargo, Susana parece gozar de una inmunidad especial, una protección invisible que le permite continuar operando sin consecuencias. Canosa sugiere que esto es el resultado de décadas de construcción de un mito, de una imagen tan poderosa que es prácticamente intocable.

Canosa también critica la actitud de Susana hacia Argentina. En dos mil veintiuno, Susana se refirió a Argentina como “Argenzuela”, una comparación despectiva con Venezuela que fue ampliamente criticada. Aquí está una mujer que construyó su fortuna en Argentina, que se convirtió en famosa gracias a la audiencia argentina, y que ahora se atreve a burlarse del país. Mientras tanto, pasa seis meses en su mansión en Punta del Este, Uruguay, aparentemente sin trabajar, solo para ocasionalmente volar a Estados Unidos para grabar algunos especiales televisivos que le permitan mantener su relevancia y sus ingresos.
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Sin embargo, no todos en la industria están de acuerdo con las críticas de Rial y Canosa. Los editores de América TV, la cadena que transmite el programa de Susana, han salido en su defensa. Argumentan que las acusaciones de evasión fiscal son infundadas, que Susana es una leyenda viviente que ha dedicado su vida al entretenimiento. Señalan que ella comenzó como modelo de publicidad, que fue madre soltera que tuvo que trabajar incansablemente para mantener a su hijo, que pasó décadas en el teatro y el cine antes de convertirse en una estrella de televisión.

Los defensores de Susana también argumentan que no es justo compararla con figuras como Jessica Cirio, quien fue acusada de enriquecimiento ilícito. Susana, según sus defensores, ha construido su fortuna a través del trabajo legítimo en la industria del entretenimiento. El hecho de que haya decidido cambiar su residencia legal a Uruguay es su derecho como ciudadana, no necesariamente un acto de evasión fiscal.

Lo que es indudable es que Telefé, el canal que transmite el programa de Susana, está dispuesto a invertir recursos significativos para mantenerla como su estrella principal. A pesar de que Susana no está en el aire constantemente, el canal le paga un salario anual completo y está preparando tres o cuatro especiales para transmitirse en las noches de domingo al final del año, según sus especificaciones. Para el canal, Susana Giménez es irreemplazable, una leyenda que define la identidad de la cadena.
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Pero aquí es donde la historia se complica aún más. Wanda Nara, la figura emergente del entretenimiento argentino, aparentemente ha comenzado a ver a sí misma como la heredera natural del trono de Susana. En una aparición televisiva reciente, Wanda declaró audazmente que las cuatro grandes figuras del entretenimiento argentino son Mirtha Legrand, Moria Casán, Susana Giménez y ella misma. El hecho de que Wanda ganara un premio Martín Fierro recientemente aparentemente la ha convencido de que está en la misma liga que Susana.

Sin embargo, la reacción de Susana a esta comparación ha sido visceral. Según reportes de personas dentro de Telefé, Susana odia ser comparada con Wanda Nara. Para Susana, la comparación es un insulto. Ella ve a Wanda como una persona que se hizo famosa a través de escándalos de relaciones, a través de dramas de redes sociales, a través de la explotación de su vida personal. Susana, por el contrario, se ve a sí misma como una artista legítima, alguien que construyó su carrera sobre la base del talento de actuación real.

La tensión alcanzó un punto crítico cuando Telefé decidió darle a Wanda la mesa de entrevistas número uno, la mesa que históricamente ha sido el símbolo de la autoridad de Susana en el canal. La reacción de Susana fue inmediata y vengativa. Se negó a aparecer en el estudio durante los eventos donde Wanda usaría esa mesa. Fue un boicot claro, una demostración de poder que recordó a todos que, a pesar de los cambios en la industria, Susana Giménez sigue siendo la reina.
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Lo que emerge de todo esto es un retrato complejo de una industria en transición. Las viejas guardianas, mujeres como Susana Giménez que construyeron sus carreras durante décadas, se encuentran bajo ataque de nuevas figuras que representan una forma completamente diferente de fama. Wanda Nara, con sus escándalos, sus dramas matrimoniales, su presencia en redes sociales, representa el futuro del entretenimiento. Pero Susana, con su experiencia, su talento, su legado, representa el pasado que se niega a morir.

Las acusaciones de Rial, aunque pueden contener elementos de verdad, también parecen ser parte de una batalla más amplia por el control narrativo de la industria. ¿Es Susana una evasora de impuestos y una explotadora de fondos de caridad, como Rial sugiere? ¿O es una leyenda viviente que merece respeto por sus décadas de contribución al entretenimiento argentino? La verdad probablemente está en algún lugar en el medio, en la zona gris donde la mayoría de las realidades complejas residen.

Lo que es seguro es que la batalla por la corona del entretenimiento argentino está lejos de terminar. Mientras Susana se retira a su mansión en Uruguay, Wanda continúa construyendo su imperio mediático con contratos de Disney y libros con Penguin Random House. Y Jorge Rial, desde su posición como comentarista, continúa lanzando bombas que sacuden los cimientos de una industria que ha sido construida sobre mitos, egos y dinero. En el final, la pregunta que permanece es si Argentina tiene espacio para más de una reina en su reino del entretenimiento, o si solo una puede reinar suprema.

Disclaimer : This content may be created by AI for entertainment purposes. Any resemblance to real persons, events, or places is coincidental.