Seamos honestos, señores. Mi hijo construyó este imperio con su sudor, pero lamentablemente eligió a una … Seamos honestos, señores. Mi hijo construyó este imperio con su sudor, pero lamentablemente eligió a una mujer que solo sabe gastarlo. Mírenla ahí sentada con esas joyas que no se ganó. Lucía es el adorno más caro de esta empresa y sinceramente ya pasó de moda. Si por mí fuera, la devolvería a la tienda de segunda mano de donde salió. Esas fueron las palabras que don Ernesto, el padre de mi esposo, pronunció frente a 500 personas en la gala del 40 aniversario de inversiones Falcón. Mi esposo, Daniel, el supuesto billonario y SEO de la compañía, estaba parado a su lado y en lugar de arrebatarle el micrófono, en lugar de defender a la mujer que había estado a su lado durante 15 años, Daniel hizo lo impensable. Se ríó. soltó una risa nerviosa, tomó un sorbo de su whisky y asintió, validando la humillación de su padre. En ese momento sentí como la sangre se me helaba en las venas, pero no lloré o no les iba a dar ese gusto. Lo que Ernesto y Daniel no sabían mientras brindaban por su propio ego es que el edificio donde estaban parados, la fábrica principal y las patentes que los hicieron ricos, no estaban a nombre de Inversiones Falcón, estaban a nombre de una sociedad anónima que yo controlaba. Y esa noche, cuando Ernesto me llamó adorno inútil, no sabía que estaba insultando a su casera.Read more